Pablo Otero organizó una celebración con más de 800 invitados y contrató espectáculos de artistas internacionales para festejar su casamiento con la vedette Andrea Ghidone. El despliegue de lujo llamó la atención por producirse mientras el empresario permanece en el centro de una de las mayores controversias tributarias del sector tabacalero argentino, con estimaciones que alcanzan los US$ 1.500 millones.
Pablo Otero, el empresario conocido como el “Señor del Tabaco”, protagonizó una de las celebraciones sociales más llamativas del año al casarse con Andrea Ghidone en una fiesta que reunió a más de 800 personas en Buenos Aires.
El evento se realizó el sábado 24 de octubre en Rüt Haus, un exclusivo salón de la Costanera Norte. La celebración contó con una ambientación de gran escala, espectáculos musicales y reconocidas figuras del espectáculo argentino.
Entre las presentaciones destacadas estuvieron Carlos Vives, Ráfaga y los Gipsy Kings, mientras que la novia realizó tres cambios de vestido durante la noche.
Las fotografías difundidas por la prensa mostraron mesas decoradas con flores, una importante producción de iluminación, actuaciones en vivo y una celebración que se extendió entre distintos espectáculos.
Sin embargo, el lujo de la boda también volvió a poner en primer plano la situación judicial y tributaria de Otero.
El conflicto que acompañó el crecimiento de Tabacalera Sarandí
Durante años, la empresa encabezada por el empresario cuestionó judicialmente el impuesto mínimo a los cigarrillos, una disposición que había sido incorporada mediante la Ley 27.430.
El sistema fijaba un importe mínimo de tributación por paquete, independientemente del precio de venta del producto. Su objetivo incluía evitar que los cigarrillos de menor precio quedaran sometidos a una carga fiscal especialmente reducida.
Tabacalera Sarandí sostuvo que el régimen perjudicaba su competitividad y afectaba de manera desproporcionada a las marcas económicas.
A partir de esa interpretación, la empresa impulsó distintos planteos judiciales y obtuvo resoluciones que le permitieron no ingresar el mínimo reclamado durante determinados períodos.
La controversia se extendió durante años y fue motivo de reclamos y cuestionamientos dentro del sector.
En agosto de 2025, la Corte Suprema rechazó el argumento constitucional de la compañía y revocó las decisiones de instancias inferiores que habían resultado favorables para la tabacalera.
Los impuestos también forman parte de una política sanitaria
Uno de los aspectos destacados en la sentencia del máximo tribunal fue la relación entre los impuestos sobre el tabaco y la protección de la salud pública.
La Corte señaló que la empresa no había demostrado que la normativa cuestionada contrariara los objetivos sanitarios perseguidos mediante la tributación de estos productos.
La importancia del punto radica en que la discusión no involucraba solamente la rentabilidad de una compañía, sino también los criterios utilizados para regular fiscalmente un producto cuyo consumo tiene consecuencias sanitarias.
El impuesto fijo mínimo fue eliminado posteriormente mediante la Ley 27.742, vigente desde julio de 2024, que modificó el sistema y elevó la alícuota general de impuestos internos sobre los cigarrillos al 73%.
Sin embargo, la eliminación del mínimo para las operaciones futuras no resolvió automáticamente las diferencias reclamadas por los períodos anteriores.
Por eso, aunque el esquema tributario cambió, el conflicto acumulado entre Tabacalera Sarandí y el fisco continuó.
Del festejo de lujo a las cifras que reclama el Estado
El casamiento de Otero se produjo mientras seguían discutiéndose los importes vinculados con aquellas diferencias tributarias.
Las estimaciones difundidas por distintos medios ubican la controversia por encima de los US$ 1.000 millones y señalan que, al sumar intereses y multas, podría alcanzar o superar los US$ 1.500 millones.
El importe final permanece sujeto a resolución en los procedimientos correspondientes.
Durante la celebración, los novios también solicitaron a sus invitados reemplazar los regalos tradicionales por donaciones a instituciones benéficas de Argentina y Uruguay.
Ese gesto formó parte de la organización del evento, aunque no modifica la existencia del conflicto fiscal que involucra a la empresa de Otero.
La imagen de una boda de película, con estrellas internacionales y cientos de invitados, terminó compartiendo espacio en los medios con los antecedentes de una controversia tributaria multimillonaria.
El episodio dejó nuevamente bajo la atención pública al empresario: por un lado, el despliegue económico de una celebración privada; por otro, una disputa con el Estado que se arrastra desde 2018 y que ya registró un fallo adverso de la Corte Suprema.
El interrogante más importante continúa siendo el resultado final del reclamo fiscal y la determinación de las obligaciones correspondientes a los períodos cuestionados. La fiesta terminó, pero la controversia tributaria de Tabacalera Sarandí todavía no tiene un cierre definitivo.
Fuentes de respaldo
- Revista GENTE, 26/10/2026: cobertura fotográfica y detalles del casamiento
- Infobae, 25/10/2026: ceremonia e invitados
- Corte Suprema: fallo del 14/08/2025, expediente Tabacalera Sarandí
- Ley 27.430: normas originales del impuesto mínimo
- Ley 27.742: modificaciones de 2024 al régimen de impuestos internos
- AFIP: Resolución General 5524/2024 sobre las modificaciones al impuesto
- Clarín, 27/10/2026: antecedentes fiscales y estimaciones del reclamo





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