La investigación judicial logró determinar que el acusado utilizó redes sociales para manipular a una joven, solicitando material explícito bajo falsas pretensiones.
Un avance fundamental en la lucha contra los delitos informáticos se registró tras una denuncia radicada por los padres de una víctima en la región patagónica. Bajo la carátula de grooming, trascendió que un sujeto fue imputado por contactar a una adolescente para pedirle fotos sexuales, valiéndose de perfiles falsos y técnicas de persuasión psicológica. La fiscalía de delitos tecnológicos realizó una serie de allanamientos donde se secuestraron dispositivos móviles y computadoras que contenían evidencia irrefutable de las comunicaciones mantenidas durante meses. El imputado, un hombre mayor de edad, habría intentado ocultar su rastro digital, pero los peritajes de la policía científica permitieron recuperar los mensajes eliminados que prueban el acoso constante. La justicia ha dictado una restricción absoluta de contacto por cualquier medio digital o presencial mientras avanza la instrucción de la causa hacia el juicio oral. Los especialistas en ciberseguridad advierten sobre el crecimiento de estas modalidades delictivas que aprovechan la alta exposición de los menores en plataformas de mensajería y redes sociales. Se ha brindado contención psicológica a la joven afectada y se instó a la comunidad a denunciar estos hechos de forma inmediata ante la mínima sospecha de irregularidad. El imputado enfrentará penas que podrían incluir la prisión efectiva dada la gravedad del daño causado a la integridad de la menor. La causa continúa abierta para determinar si existen otros damnificados que hayan sido contactados por el mismo individuo bajo identidades simuladas. Este fallo busca dar un mensaje de prevención y firmeza institucional ante el acoso de menores en entornos virtuales.





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