El PJ de Jujuy sancionó a la senadora por apoyar leyes libertarias. Ella acusó al kirchnerismo de persecución y ahora amenaza con partir el bloque, lo que dejaría a Cristina con menos soldados.

La interna del peronismo sumó un capítulo de alto voltaje en el norte que repercute directo en el Congreso. El PJ de Jujuy decidió suspender a la senadora Carolina Moisés, acusándola de «inconducta partidaria» por haber acompañado proyectos clave de Javier Milei, como el Presupuesto 2026.

La medida disciplinaria no sale gratis. Lejos de quedarse callada, Moisés denunció una «caza de brujas» orquestada por el kirchnerismo duro y advirtió que no va a tolerar «aprietes». La tensión es tal que en el Senado ya hacen números con preocupación: si la ruptura se formaliza, el bloque peronista podría desgranarse y quedar con apenas 23 bancas fieles.

El conflicto de fondo es la obediencia debida. Mientras La Cámpora exige rechazar todo lo que venga de la Casa Rosada, senadores como Moisés —y otros que responden a gobernadores como Jalil o Sáenz— prefieren negociar gobernabilidad a cambio de fondos para sus provincias.

La suspensión funciona como un mensaje disciplinador para el resto, pero puede salir el tiro por la culata. Si Moisés consolida su salida y arrastra a otros legisladores del interior, el peronismo perdería su capacidad de bloqueo y quedaría, por primera vez en mucho tiempo, en una debilidad numérica histórica frente al oficialismo libertario.

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